Archiv para febrero, 2015

COMPARATIVA DEL NOMBRE CIVIL EN EL ESPACIO FÍSICO Y EN EL ESPACIO DIGITAL

En el derecho tradicional para proceder a identificar a una persona concreta se utiliza un signo estable de individualización que sirve para distinguirla de todas las demás y que es el nombre civil. Existen teorías doctrinales que establecen que el nombre es un derecho de la personalidad inherente e inseparable de la personalidad misma pero veremos que en el ámbito digital estas características no van a coincidir en algunos casos, y alcanzando notables diferencias en otros.

Para no extendernos demasiado hemos preparado la siguiente tabla que resume esas diferencias:

TABLA COMPARATIVA DE LA DENOMINACIÓN CIVIL EN EL ESPACIO FÍSICO Y EN EL ESPACIO DIGITAL 

EL NOMBRE EN EL ESPACIO FÍSICO          EL NOMBRE EN EL ESPACIO       DIGITAL
  • Se basa en la inscripción que consta en un Registro Público y puede ser exhibido frente a todo el mundo
  • Se construye con el flujo de información que vamos generando y con la ejecución de todos los actos de nuestra vida susceptibles de digitalización, incluidas nuestras interrelaciones en la Red.
  • No tiene valoración económica porque no esta en el comercio
  • Tiene valoración económica y aprovechamiento patrimonial
  • Suele expresar una relación familiar
  • No expresa una relación familiar
  • Tiene un aspecto de obligación al ser obligatorio tener un nombre desde el momento del nacimiento.
  • Mas que obligatorio resulta inevitable si queremos desarrollarnos en la sociedad digital.
  • Es inmutable  y solo puede modificarse en supuestos limitados
  • Varía constantemente y tiene un carácter dinámico.
  • Es imprescriptible no se pierde por dejar de usarlo
  • No genera un derecho subjetivo de exclusividad
  • Es legalmente intransmisible
  • Es intransmisible porque todos generamos perfiles diferentes en función de nuestros gustos, preferencias, necesidades, etc.

La denominación digital es un paso previo para poder realizar una correcta tarea de identificación de una persona en el ámbito digital. No hace falta decir que si no realizamos esta tarea correctamente estaremos atribuyendo en el ámbito digital derechos u obligaciones erróneas a una persona.

Las consecuencias de este error de identificación resultan en general más graves que en el mundo físico ya que siempre se van a realizar de forma no presencial y por tanto revisten una mayor dificultad de apreciación y de solución en su caso (si es que se tiene la fortuna de hallar dicha solución).

IDENTIDAD, IDENTIFICACIÓN, Y NOMBRE EN EL ÁMBITO DIGITAL

Según el Diccionario de la RAE, “identidad” es a los efectos que tratamos el  “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”, más cercano al concepto de persona o individuo, pero también podemos referirlo a la filiación o señas particulares de cada cual, centrándose más en como denominar a esta identidad,.

Esto a su vez se relaciona -pero es diferente- con la identificación  de esta identidad y finalmente hay que distinguir todo lo anterior de las herramientas que tenemos para realizar esta identificación,  lo que queda fuera del #retoblog de Twitter,  pero que es también una cuestión muy interesante.

Identidad y derechos de la personalidad.

Aqui utilizaremos la identidad como un término sinónimo de “persona” que ha sido definida[1] como sustancia individual de naturaleza racional, dotada de consciencia o voluntad sujeto de derechos u obligaciones.

Una vez que tenemos situado el concepto jurídico tradicional de identidad,  tenemos que distinguir entre identidad e identificación y desde luego no podemos separar la identidad digital de nuestra propia identidad. Hace tiempo que venimos defendiendo, como también afirma José C. Llopis () con otras palabras que,  al menos quienes vivimos en esta sociedad occidental,  tenemos una dimensión digital que deriva de la dimensión social de todo ser humano y por tanto nuestra identidad digital es una parte más de nuestra personalidad lo que genera tanto derechos como deberes.

INTELIGENCIA COLECTIVA: LA CARA AMABLE DEL “BIG DATA”

800 años después de que el Rey John  estableciera su Carta Magna para Irlanda, se ha elaborado en este país una propuesta para crear una “Carta Magna de los datos” para proteger la privacidad individual y apoyar un tratamiento ético de los datos en toda la Unión Europea que será entregada en el marco de un gran encuentro de funcionarios de la Comisión Europea, diputados, representantes de la industria y las corporaciones multinacionales de sectores, incluyendo las TIC, los servicios financieros, la salud y la aviación.

El documento está diseñado para contribuir a la discusión política alrededor de la ética de datos, la propiedad y su uso en Europa. La UE se encuentra actualmente implicada en el desarrollo de su política de protección de datos.

Según esta información aparecida en Insight Centro para el análisis de datos el Ministro Irlandés de Asuntos Europeos y de Protección de Datos, Dara Murphy, TD ha llamado a la privacidad individual y al empoderamiento ciudadano a ser  el centro de la investigación en el análisis de datos.

Irlanda está emergiendo como un líder global en Big Data desde el establecimiento de Insight Centro para Data Analytics, que reúne a 350 investigadores de datos en el mayor centro de investigación  financiado hasta la fecha.

El análisis masivo de datos, más conocido como Big Data, suele presentarse ante la ciudadanía como un tipo de tecnología enormemente intrusiva que acapara tal cantidad de datos que hace que algunas empresas puedan saber más de nosotros que nosotros mismos.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que analizar ingentes cantidades de datos permite predecir, desde catástrofes naturales a conocer las reacciones moleculares que permiten generar nuevos medicamentos, que podrían llegar a salvar millones de vidas. De esto lo único que podemos deducir es que el problema no es del “Big Data” sino de lo que quienes,  carentes de cualquier escrúpulo, puedan llegar a hacer con él.