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REGISTRO DE HORAS ORDINARIAS POR LAS EMPRESAS. Nuevo criterio jurisprudencial

Por Guillermo ANDALUZ CARNICER.

En Julio del pasado año 2016 informamos del nuevo criterio de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social,  la cual interpretaba, con fundamento  en la sentencia de la Audiencia Nacional de 4 de diciembre de 2015, que todas las empresas,  se hicieran  o no horas extraordinarias, debían llevar un registro diario de la jornada que realizaran sus trabajadores a tiempo completo. Nueva obligación que se imponía a las empresas y que en todo caso,  nunca había sido exigida por la Inspección de Trabajo, al menos de forma generalizada, y que era coincidente con la doctrina de algunos Tribunales Superiores de Justicia, que entendían que el registro diario de la jornada, para los trabajadores contratados a jornada completa,  solo era exigible en los casos que se realizaran horas extraordinarias.

VALIDEZ DE LA ENTREGA DEL RECIBO DE SALARIOS EN SOPORTE DIGITAL

La sentencia de 1 de diciembre de 2016 de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo modificó su propio criterio proveniente de una sentencia anterior de fecha 22 de diciembre de 2011, y a partir de ahora da validez a la posibilidad de que las nóminas de los trabajadores puedan entregarse en formato digital.

De esta forma se corrige una doctrina a nuestro entender errónea si bien la nueva sentencia se fundamenta en el tiempo transcurrido desde la anterior.

Lo cierto es que a pesar de que las TIC avanzan de forma muchas veces desmesurada, en esta materia el cambio es más que relativo. Por ejemplo Twindocs se utiliza entre otras cosas por diversas empresas para depositar las nóminas de sus trabajadores en su respectivo buzón electrónico, incluso desde antes del año 2011 por lo que el recurso al tiempo transcurrido parece más bien una simple excusa que se utiliza para no reconocer un error previo.

En el supuesto estudiado en la nueva sentencia una empresa que antes entregaba a los trabajadores las nóminas físicamente, introduciéndolas en sus buzones individuales sustituyó tal sistema por la inclusión de las nóminas en una cuenta informática de cada trabajador, a la que podían acceder mediante un ordenador situado junto a los buzones, introduciendo su DNI y su clave de acceso personal.

LA PRIVACIDAD COMO RIESGO LABORAL

Los aspectos tecnológicos requieren cada vez más atención a la hora de proteger los derechos de los trabajadores entre los que se encuentra sin ninguna duda el de su privacidad. Esto supone desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales la ampliación de factores de riesgo que pueden generar daños en la vida personal y familiar de los trabajadores con motivo de la prestación laboral.

Ciertamente las amenazas a la privacidad no se asocian fácilmente con la salud laboral, pero como veremos éstas, aunque son un riesgo autónomo e independiente, guardan una cierta conexión con otro tipo de amenazas a la libertad personal como son los casos de acoso laboral y otras prácticas nada deseables en el entorno laboral.

El artículo 4,2 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales define “riesgo laboral” como “la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo.”

Este riesgo no necesariamente tiene que resultar físico, sino que puede ser psicológico o atentar contra un derecho fundamental del trabajador que menoscabe su integridad moral.

Aunque no toda invasión de la privacidad de los trabajadores podrá considerarse un riesgo laboral en el sentido de esta disciplina jurídica, no podemos olvidar que ese factor de riesgo evoluciona a la par que evoluciona nuestra sociedad y su entorno tecnológico. Situaciones que hace 10 o 15 años difícilmente podían generar riesgos, hoy suponen posibles amenazas que no hay que descartar.

Ya  es  sabido que los reconocimientos médicos requieren una especial atención si se desea respetar al máximo los datos de salud de los trabajadores, pero todavía hoy se mantienen en cierta forma ocultos algunos otros riesgos para la privacidad que surgen del  desempeño del trabajo en régimen de dependencia.

Una muestra de ello sería la sobreexposición de la identidad de un trabajador cuyo nombre, unas veces aparece en tarjetas de empresa, en rótulos informativos, o cuya imagen etiquetada y asociada a su trabajo aparece en sitios web corporativos,  o cuando otras veces acaba en poder de terceras empresas en virtud de los cada vez más frecuentes procesos de descentralización productiva.

REGISTRO Y CONTROL DE LA JORNADA DE TODOS LOS TRABAJADORES: NUEVA EXIGENCIA DE LA INSPECCION DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

GUILLERMO ANDALUZ CARNICER. Graduado Social Colegiado

Descarga para impresión formulario de Registro de Jornada:

 

Registro jornada

De manera pacífica se ha venido interpretando, desde hace más de 22 años, que el control y registro de la jornada de los trabajadores contratados a tiempo completo, únicamente era exigible en los supuestos de realización de horas extraordinarias. Así parecía desprenderse de lo establecido en el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores,  cuya redacción permanece invariable desde la modificación llevada a cabo  por Ley 11/1994  de 19 de Mayo, en vigor desde el 13 de junio de 1.994, y cuya obligación, en todo caso,  nunca había sido exigida por la Inspección de Trabajo, al menos de forma generalizada, y que era coincidente con la doctrina de algunos Tribunales Superiores de Justicia, que entendían que el registro diario de la jornada, para los trabajadores contratados a jornada completa,  solo era exigible en los casos que se realizaran horas extraordinarias.

La situación ha cambiado radicalmente, al menos en lo que al ámbito de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se refiere, la cual interpreta ahora, con base en dos sentencias de la Audiencia Nacional de 4 de diciembre de 2015 y 19 de febrero de 2016, que todas las empresas, se realicen o no horas extraordinarias, deben llevar un registro diario de la jornada que realicen sus trabajadores a tiempo completo, añadiendo así una nueva obligación para todas las empresas, que se suma a la ya existente, en este caso de forma expresa,  para los trabajadores contratados a tiempo parcial, y cuya exigencia esta ya llevando a cabo la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, al haberla incluido dentro de sus Planes Integrados de Actuación.

INTIMIDAD MÉDICA Y VIGILANCIA DE LA SALUD LABORAL

El tema de la privacidad en los reconocimientos médicos a los trabajadores se ha venido  abordando bien desde la perspectiva de la prevención de riesgos laborales, o bien desde la perspectiva de la protección de datos,  por lo que parece útil buscar un enfoque común que permita un tratamiento unitario de los conflictos que a menudo se plantean.

El respeto a los derechos a la privacidad y la intimidad de los trabajadores no queda menoscabado por causa de la prestación laboral y la jurisprudencia es constante en este pronunciamiento, aunque tampoco se trata de un derecho absoluto sino que al entrar en conflicto con otros derechos debe ponderarse cuál de ellos tiene prevalencia en una situación concreta.

Esto cobra todavía más relevancia cuando el empresario no solamente puede tener un interés empresarial en acceder a esa información, sino que surgen para él obligaciones dimanantes de la propia normativa que generan a veces situaciones que colocan a las empresas en disyuntivas de compleja resolución ya que el empresario queda obligado a evaluar los riesgos concretos del puesto en función de una situación médica que no conoce con exactitud,  y si no actúa debidamente puede incurrir en responsabilidad derivada de obviar sus obligaciones en materia de salud laboral.

Es por eso que el papel de las empresas de prevención y  los servicios médicos de empresa deben asumir en este tema más responsabilidades y un papel más relevante.