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BLOCKCHAIN, SMART CONTRACTS Y EL NUEVO PAPEL DE LOS OPERADORES JURÍDICOS

Los contratos inteligentes son documentos electrónicos susceptibles de ser programados y firmados electrónicamente de forma tal que son capaces,  no solamente de identificar de forma segura y fehaciente a los firmantes del mismo,  sino de ejecutar los términos económicos allí fijados automáticamente,  especialmente cuando se vinculan a transacciones dentro de plataformas descentralizadas  como las que se utilizan por Bitcoin -Blockchain-,  es decir bases de datos distribuidas que mantienen unos registros crecientes securizados contra la falsificación mediante criptografía.

Las bases de datos distribuidas se caracterizan por almacenar sus datos  en múltiples dispositivos que pueden estar situados en diferentes lugares lo que hace que sean difíciles de controlar por una sola persona al estar la información replicada y duplicada en un gran número de nodos, lo que dificulta la manipulación.

BIG DATA Y FUNCIÓN SOCIAL DE LA PRIVACIDAD

En los últimos años estamos viviendo una realidad caracterizada por el uso masivo de redes sociales y en la que una abrumadora mayoría de ciudadanos aporta información personal que afecta a las cuestiones más diversas de su vida.

Toda esa información genera un inmenso volumen de datos que es susceptible de ser analizado y precisamente la mayor capacidad de procesamiento informático disponible nos da la posibilidad, con un software específico,  de aplicar técnicas de análisis social, que unidas a la capacidad de interrelacionar todos estos datos y metadatos, permite generar conocimiento e incluso realizar auténticas predicciones que van mucho más allá de las que ya se usaban para cuestiones como la meteorología y que, acertadamente utilizadas,  pueden servir para erradicar enfermedades o salvar vidas.

Una de las aplicaciones más extendidas es Apache Hadoop  que soporta aplicaciones distribuidas bajo una licencia libre,  y aunque los mayores fabricantes de software (IBM, Oracle, etc.) cuentan con sus propias aplicaciones,  Hadoop está siendo construido y usado por una comunidad global de contribuyentes,  mediante el lenguaje de programación Java,  tal como puede verse en la voz “Hadoop” y que podemos consultar en Wikipedia.

Los mayores volúmenes de información tienen escaso valor si no se puede extraer de ellos  información relevante en tiempo real para tomar decisiones documentadas, o iniciar acciones y modificar resultados. La mayoría de las organizaciones no pueden aprovechar esa información porque la mayor parte de sus datos se componen de formatos no estructurados, como texto o imágenes, haciéndolos inaccesibles para las tecnologías convencionales.

Es por ello que se está generando una auténtica industria alrededor de este fenómeno conocido ya por todos como “Big Data”, el cual por otra parte puede condicionar nuestra  propia libertad si se utilizan indebidamente o en favor de solo unos pocos, o lo que es mucho peor, si queda en manos de solo unos pocos.

Una de las cuestiones que está alcanzando una mayor relevancia es la evolución del concepto de privacidad.

Se trata de un concepto que ha venido variando a lo largo del tiempo. La propia voz “privacidad” no figuraba en nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española hasta hace no demasiados años, y el avance de las TIC puede configurar un nuevo concepto de privacidad que deriva directamente del concepto de dimensión digital del ser humano que ya hemos definido en ocasiones anteriores.

LA OTRA FIRMA ELECTRÓNICA

La redacción de la vigente Ley de firma electrónica tuvo bastante cuidado de no centrarse en exclusiva en la firma de doble clave o asimétrica,  por lo que puede incluir en su regulación diferentes tipos de tecnología.

El Artículo 3,1  de la Ley establece que “La firma electrónica es el conjunto de datos en forma electrónica, consignados junto a otros o asociados con ellos, que pueden ser utilizados como medio de identificación del firmante.”

Cosa distinta es el diferente nivel de privilegios probatorios o procesales que conlleva utilizar los diferentes tipos de firma electrónica que se recogen en la Ley y habrá que instar las modificaciones legales que sean necesarias para dar cabida a la realidad tecnológica que se acabe imponiendo.

Lo cierto es que la firma electrónica de doble clave no se ha implantado suficientemente en los países de nuestro entorno aunque nadie dude de su fortaleza criptográfica. El tráfico mercantil requiere además usabilidad y todavia faltan decisiones, sobre todo políticas, que permitan hacer accesible su uso a los ciudadanos.

Lo cierto es que la actual situación de desarrollo tecnológico nos permite afirmar con carácter general que “Es posible diseñar sistemas de reconocimiento biométrico de personas basados en la modalidad dinámica de la firma manuscrita que proporcionen un rendimiento competitivo en escenarios de aplicación práctica”. Así se expresa en su tesis doctoral el profesor de la Universidad de Valladolid D. Juan Manuel Pascual Gaspar, que ha desarrollado diferentes trabajos sobre firma manuscrita dinámica para el reconocimiento biométrico de personas.

La firma manuscrita y que luego se digitaliza permite distinguir dos modalidades de firma: la estática y la dinámica.

  • Estática: Esta modalidad corresponde a la digitalización de una firma manuscrita a partir de una muestra obtenida en papel.
  • Dinámica: Este tipo de firma es capturada usando dispositivos especiales con capacidad de registrar la evolución temporal de varias señales generadas por el lápiz al firmar. Además de las coordenadas posicionales, algunos de estos dispositivos proporcionan características adicionales como por ejemplo, la presión ejercida sobre el plano de escritura y los ángulos formados entre el lápiz y dicha superficie de escritura. Esta última modalidad es la más viable para ser aplicada en la práctica al proporcionar un nivel de seguridad y de usabilidad aptos para el tráfico mercantil.

Para ello debemos utilizar software y dispositivos que permitan poder capturar los datos de presión, grosor y trazo. Tal y como figura en Wikipedia (Wacom) existe una tecnología, patentada, de lápiz digital sin cable, sin pilas, sensible a la variación de presión y que recoge a alta frecuencia las posiciones de la punta del lápiz respecto a la superficie de la tableta con mucha predictibilidad.

Estas tecnologías se han incorporado a los grandes fabricantes de diferente forma que incorporan un lápiz resistivo y un software adecuado con suficientes puntos de presión por pulgada y que permiten reproducir (y auditar) de forma fiable una firma manuscrita.

El reconocimiento biométrico es una de las ciencias que está encontrando mayor desarrollo ya que como vemos permite ofrecer soluciones que facilitan enormemente diferentes tipos de transacciones.

Como afirma el Dr. Pascual, el término más general es el de Reconocimiento biométrico y  podemos distinguir dos tipos de tareas con fines distintos: Identificación y Verificación Biométrica que podemos diferenciar en la siguiente forma:

  • La Identificación Biométrica es el proceso por el que se trata de determinar quién es un individuo, comparando sus características biométricas con las almacenadas en una base de datos. Se trata de una comparación de uno a muchos (1:N).
  • La Verificación Biométrica busca comprobar si un sujeto que intenta acceder al sistema es quien dice ser. Para ello, el sistema comparará los datos biométricos del usuario con los almacenados previamente para ese usuario, tras lo cual decidirá si le permite o deniega el acceso. Este tipo de tarea es una comparación de tipo uno a uno (1:1)

La necesidad jurídica de vincular a una persona con un conjunto de unos y ceros que son el resultado de la digitalización de datos biométricos obtenidos a través de esta requieren de forma imprescindible poder evaluar la eficacia de un sistema biométrico  para lo cual resulta  necesaria una medida que determine el rendimiento en cada una de las tareas anteriores. Debemos seguir pues con interés la evolución de esta tecnología que va a ir paulatinamente conquistando espacio en la gestión administrativa de todo tipo de actividades, desde pequeños comercios a las grandes superficies.

INTIMIDAD MÉDICA Y VIGILANCIA DE LA SALUD LABORAL

El tema de la privacidad en los reconocimientos médicos a los trabajadores se ha venido  abordando bien desde la perspectiva de la prevención de riesgos laborales, o bien desde la perspectiva de la protección de datos,  por lo que parece útil buscar un enfoque común que permita un tratamiento unitario de los conflictos que a menudo se plantean.

El respeto a los derechos a la privacidad y la intimidad de los trabajadores no queda menoscabado por causa de la prestación laboral y la jurisprudencia es constante en este pronunciamiento, aunque tampoco se trata de un derecho absoluto sino que al entrar en conflicto con otros derechos debe ponderarse cuál de ellos tiene prevalencia en una situación concreta.

Esto cobra todavía más relevancia cuando el empresario no solamente puede tener un interés empresarial en acceder a esa información, sino que surgen para él obligaciones dimanantes de la propia normativa que generan a veces situaciones que colocan a las empresas en disyuntivas de compleja resolución ya que el empresario queda obligado a evaluar los riesgos concretos del puesto en función de una situación médica que no conoce con exactitud,  y si no actúa debidamente puede incurrir en responsabilidad derivada de obviar sus obligaciones en materia de salud laboral.

Es por eso que el papel de las empresas de prevención y  los servicios médicos de empresa deben asumir en este tema más responsabilidades y un papel más relevante.

LA PRIVACIDAD EN EL CONTEXTO DE LAS CIUDADES INTELIGENTES

El fenómeno de las ciudades inteligentes, internacionalmente conocidas como “smart cities”, avanza imparable en todo el mundo, al hilo del desarrollo tecnológico, especialmente del lado del análisis masivo de datos “Big Data” y el Internet de las cosas.

Sin embargo hay algunos aspectos como el de la privacidad y otros derechos fundamentales de los ciudadanos que tradicionalmente se vienen dejando atrás, quizá porque se entiende que su rendimiento económico no resulta tan directo, pero que debemos reivindicar como enormemente necesarios ya que un avance que no contemple la privacidad desde el propio diseño de las aplicaciones informáticas puede a la larga hacer inviable su uso. Esto, que supondría la pérdida del tiempo y las inversiones realizadas en los desarrollos informáticos, no puede achacarse a la mera imposición de exigencias legales sin sentido, sino al error de pensar que el avance tecnológico debe prevalecer frente a las libertades de los ciudadanos.

En el ámbito del desarrollo de las “Smart Cities”, como afirma el espléndido artículo “Inteligencia colectiva: emergencia de una mente social” publicado en la revista Economía  Aragonesa (varios autores),  “la ciudad digital se contempla como un nuevo paradigma en el que las tecnologías de la información exigen o permiten una relación diferente y enriquecida de los ciudadanos  con sus gobiernos locales, aumentando sus posibilidades de acceso, información y participación, al tiempo que plantea a las administraciones municipales el reto de ser más eficaces en la prestación de servicios que puedan ser ofrecidos por vía telemática, así como respetar los derechos asociados referentes a la privacidad, intimidad, integridad de las comunicaciones o transparencia.”