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Trabajo a distancia y mejora de la competitividad deberían comenzar a sonar como conceptos algo más que complementarios.
Detrás de su adopción como solución de urgencia y tras unos primeros pasos un tanto caóticos es ahora el momento de asumir la nueva realidad y especialmente es el momento de “profesionalizar” los sistemas utilizados de modo que resulten más eficientes, más competitivos y también mas seguros.
Para eso y siguiendo la experiencia que hemos compartido con diferentes empresas, lo esencial es establecer un PLAN DE TRABAJO A DISTANCIA. Ni todas las empresas y organizaciones pueden utilizar este sistema ni aquellas en las que si que es posible pueden permitirse hacerlo indefinidamente sin orden o sin objetivos.
Para definir ese plan deben participar personas con un perfil de profesionales relacionados con el tratamiento de datos y/o con el derecho laboral, incluso tratándose de microempresas.
Si la empresa no puede hacerlo por sí misma, es mejor consultar con especialistas que, en general por unos pocos cientos de euros, en la mayoría de los casos nos va a permitir incorporarnos con solvencia a esta posibilidad.
Este plan, que requiere algo de tiempo y de recursos, puede convertirse en una de las mejores inversiones que la empresa realice por su rápido retorno tanto económico como social.
La planificación deberá contemplar los siguientes aspectos:
FORMAR UN GRUPO DE TRABAJO PARA IMPLEMENTAR EL TELETRABAJO.
Este grupo debe tener las siguientes características:

a)Ser multidisciplinar abarcando todos los departamentos afectados, e incluir aspectos legales y financieros.
b)Coordinarse con cada área de negocio o departamento de la empresa.
c) Destinar recursos económicos y humanos para la gestión del teletrabajo
Si la empresa no puede hacerlo por sí misma es una buena idea rodearse de los profesionales antes mencionados
ESTABLECER SISTEMAS ADECUADOS PARA CONTROLAR EL RENDIMIENTO LABORAL que no se basen necesariamente en la presencia de la persona teletrabajadora ante un dispositivo sino generar criterios de control en función de resultados u objetivos.
ESTABLECER UNOS CRITERIOS BÁSICOS DE SEGURIDAD que incluyan entre otras cosas cuestiones como el traslado de la documentación desde el centro de trabajo hasta el lugar donde vaya a teletrabajar el personal, cuidar que se hagan copias de seguridad periódicamente y que existan sistemas de protección como antivirus, anti troyanos, así como seguridad de la conexión wifi, etc.
Esta política básica de seguridad variará en función de si se teletrabaja con medios empresariales o si se usan medios de que dispone el personal en sus propios domicilios.
Es muy importante asumir 2 cuestiones fundamentales:
– Se deberá formar a las personas teletrabajadoras en seguridad y en el uso del software utilizado.
– Se deberá evitar que la seguridad dependa del personal sino que deberá automatizarse en lo posible por parte de la empresa, sin que los empleados puedan modificar las configuraciones de seguridad que se les proporcionen.
Finalmente hay que tener en cuenta que vivimos en un entorno dinámico por lo que deberemos ir mejorando los sistemas de trabajo revisando lo que sea necesario.
Todo lo expuesto nos permitirá avanzar en una actividad más competitiva y si bien los resultados no son inmediatos, no es menos cierto que en el caso del teletrabajo los retornos aparecen de forma mucho más rápida que en otro tipo de inversiones.