BIG DATA Y FUNCIÓN SOCIAL DE LA PRIVACIDAD

En los últimos años estamos viviendo una realidad caracterizada por el uso masivo de redes sociales y en la que una abrumadora mayoría de ciudadanos aporta información personal que afecta a las cuestiones más diversas de su vida.

Toda esa información genera un inmenso volumen de datos que es susceptible de ser analizado y precisamente la mayor capacidad de procesamiento informático disponible nos da la posibilidad, con un software específico,  de aplicar técnicas de análisis social, que unidas a la capacidad de interrelacionar todos estos datos y metadatos, permite generar conocimiento e incluso realizar auténticas predicciones que van mucho más allá de las que ya se usaban para cuestiones como la meteorología y que, acertadamente utilizadas,  pueden servir para erradicar enfermedades o salvar vidas.

Una de las aplicaciones más extendidas es Apache Hadoop  que soporta aplicaciones distribuidas bajo una licencia libre,  y aunque los mayores fabricantes de software (IBM, Oracle, etc.) cuentan con sus propias aplicaciones,  Hadoop está siendo construido y usado por una comunidad global de contribuyentes,  mediante el lenguaje de programación Java,  tal como puede verse en la voz “Hadoop” y que podemos consultar en Wikipedia.

Los mayores volúmenes de información tienen escaso valor si no se puede extraer de ellos  información relevante en tiempo real para tomar decisiones documentadas, o iniciar acciones y modificar resultados. La mayoría de las organizaciones no pueden aprovechar esa información porque la mayor parte de sus datos se componen de formatos no estructurados, como texto o imágenes, haciéndolos inaccesibles para las tecnologías convencionales.

Es por ello que se está generando una auténtica industria alrededor de este fenómeno conocido ya por todos como “Big Data”, el cual por otra parte puede condicionar nuestra  propia libertad si se utilizan indebidamente o en favor de solo unos pocos, o lo que es mucho peor, si queda en manos de solo unos pocos.

Una de las cuestiones que está alcanzando una mayor relevancia es la evolución del concepto de privacidad.

Se trata de un concepto que ha venido variando a lo largo del tiempo. La propia voz “privacidad” no figuraba en nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española hasta hace no demasiados años, y el avance de las TIC puede configurar un nuevo concepto de privacidad que deriva directamente del concepto de dimensión digital del ser humano que ya hemos definido en ocasiones anteriores.

Esta función social tiene las siguientes características:

  • Es un concepto dinámico ya que no todos los tipos de datos tienen el mismo nivel de privacidad ni por si mismos ni en relación a un determinado individuo. Esto afecta de forma muy relevante a la propia normativa de protección de datos ya que la misma regula los tipos de información en bloques rígidamente estructurados. Por ejemplo, cuando hablamos de datos de salud no se distingue entre un simple esguince a una enfermedad infecto contagiosa. Más aun, el mismo dato de salud puede tener una relevancia distinta para diferentes personas y sin embargo la forma en que se trata resulta normativamente idéntica.

En la concepción actual de la privacidad se regula la misma prescindiendo del valor que tiene para el afectado la información de la que se trata con lo que resultan situaciones en muchas ocasiones incoherentes que generan un desvalor social hacia el propio concepto de privacidad.

  • El sujeto deja de ser el exclusivo titular de sus datos ya que de la misma forma en que todos nos encontramos inmersos en un proceso de utilización masiva de la información generada, y que aprovechamos de forma colectiva, de la misma forma generamos información que hemos de compartir para que la sociedad del conocimiento sea capaz de evolucionar en beneficio común
  • Debe establecerse un derecho universal a acceder a los datos colectivos, ya que si todo el mundo puede aprovechar nuestra información y las grandes corporaciones lo hacen mayoritariamente, deberá ser posible habilitar mecanismos para que todos puedan aprovecharla sin discriminación alguna por causas económicas, geográficas o de cualquier otro tipo.
  • Los límites de los anteriores derechos son el ejercicio de las libertades y la dignidad humana.

            Lo cierto es que los ciudadanos ya han optado por un modelo de sociedad en el que se comparte la información personal y ahora surge el reto de hacerlo sin reducir al ser humano a unos y ceros, y por lo tanto parece evidente que se ha consagrado un modelo de la dimensión digital que tiene un nivel interno correspondiente a una nueva privacidad que tiene ahora que orientarse a una función social.

El papel del Derecho es el de garantizar las libertades y asumir retos  para poder lograr una sociedad más justa en la que el ser humano no sea simplemente algo que puede reducirse a unos y ceros y que siga prevaleciendo su valor individual, capaz de desarrollarse como persona para sí y para los suyos